Recuerdos de una Época
Eduardo Villar
Rallies

CRITERIUM RIOJA

Critérium Rioja, el rally definitivo

Tras dos años, el A.C.Rioja cambió radicalmente de estrategia: en vez de organizar tres rallies de escaso renombre, enfocó todo su esfuerzo en la organización de uno solo, de carácter nacional y puntuable para el Campeonato de España de Rallies, al que denominó "Critérium Rioja" y que se celebraba en junio, en las mismas fechas que el desechado Rally del Pez. La decisión vino casi obligada por las nuevas tendencias presupuestarias, la costumbre de ofrecer premios en metálico además de trofeos a los participantes y las cada día más estrictas normas técnicas que exigían una organización más 'profesionalizada'.

Para los pilotos/copilotos de la Escudería se convirtió en un paso adelante, todo un desafío: competir con los mejores equipos de la especialidad, sin salir de 'casa' y en una prueba de trascendencia nacional.

Lo difícil era terminar

En los rallies de este nivel, entre golpes y averías, era normal un 30% de abandonos y, a veces, hasta más. Así pues, terminar ya era motivo de satisfacción, dado que el puesto logrado dependía a menudo de factores tan relativos como lo que podríamos llamar buena o mala 'suerte'.

[1/10] En el podio de salida del 2º Critérium. De copiloto, en esta ocasión, Mari Carmen Martínez.
[2/10] Iniciando el rally entre el numeroso público que se agolpaba en la salida.
[3/10] Las características del recorrido, todo él sobre asfalto en buen estado, nos permitía rebajar la suspensión del coche buscando la máxima estabilidad.
[4/10] Iniciando el salto en el badén del alto del puerto de la Herrera, que en esta edición se corría en sentido contrario.
[5/10] Salida del 3er Critérium, esta vez me acompañaba Félix López, uno de mis copilotos habituales.
[6/10] Los caminos de tierra de esta 3ª edición eran, en su mayoría, impracticables, y los bajos, especialmente el cárter del motor, sufrían las consecuencias y nos obligaban a ir más despacio de lo que nos gustaría.
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[7/10] En los escasos tramos de superficie más regular, resultaba divertido conducir sobre suelos tan deslizantes en terrenos llanos y de escaso peligro.
[8/10] Todo el tiempo que perdíamos en las etapa de tierra, tratábamos de recuperarlo en los tramos de asfalto, donde el coche se comportaba admirablemente.
[9/10] 4º Critérium con el Seat 1430 Grupo 5, negociando una curva del descenso después de Arnedo. Curiosamente, hay una foto del 1600 en la misma curva en una de las muchas pruebas que se organizaron allí.
[10/10] Salida del 5º Critérium, con Juan Mendizábal de copiloto, el último en que participé. Con el jersey rojo, Jesús Foronda; a su lado Carlos Gracia, el hoy presidente de la Federación Española de Automovilismo, seguidos de Emilio Lorini y el Presidente del Club.

Nuestra primera participación terminó fuera de la carretera, en la bajada del Leon Dormido hacia Bernedo, con la barra estabilizadora trasera atascada contra un pedrusco. La culpa fue de un error de apreciación mío al confeccionar las notas. Cuando entrenamos, Félix López (mi copiloto) y yo, apuntamos dos curvas seguidas, una de tercera y la siguiente de segunda que se cerraba; pero ambas curvas estaban muy seguidas, casi enlazadas, y en la prueba, de noche y a mucha más velocidad, ambas me parecieron solo una, abordé ambas en tercera y el coche se salió, inevitablemente, por la diagonal. Una pena, porque llevábamos muy buen ritmo y excelentes tiempos en las pruebas anteriores, pero... así son los rallies.

En las dos Critérium siguientes obtuve unos resultados razonablemente buenos. En el tercero anduvimos muy bien sobre asfalto, y en los tramos de tierra, más bien mal. El coche, no suficientemente protegido por debajo, pegaba una y otra vez con el cárter contra las irregularidades del camino y, más que correr, había que pensar en conducir con sumo cuidado para no terminar tirados en la cuneta con el motor hecho trizas. Pese a ello, conseguimos un sexto puesto y primeros de grupo, que no estuvo nada mal para la dureza del rally.

De mi cuarta participación guardo el peor recuerdo. Por problemas que no hacen al caso, tuve que cambiar de copiloto en vísperas de la prueba, sin apenas haber entrenado juntos. La copiloto sustituta se perdió en la tercera curva de la primera prueba y ya no se encontró en toda la noche. Le tuve que rogar que dejara las notas detrás y enfrentarme al recorrido a ciegas. Por la mañana y con luz diurna, aun sin notas, ya estaba menos indefenso; pero por la noche mis tiempos fueron tan lamentables, que hasta fui doblado en una de los tramos. Suficientes motivos para seguir en el rally por seguir, sin ninguna ilusión ni aspiración concreta.

Y en la quinta y última, con Juan Mendizábal de copiloto, nos retiramos por avería mecánica (no recuerdo cuál, pero sí que no terminamos).

Recortes de prensa